martes, 24 de mayo de 2011

Rio (****)

RIO. Dirección: Carlos Saldanha. Intérpretes (voces): Jesse Eisenberg, Anne Hathaway, Leslie Mann, Jamie Foxx, George Lopez. Guión: Don Rhymer. Fotografía: Renato Falcao. Música: John Powell. Nac.: USA. Año: 2011. Duración: 96 min. ANIMACIÓN.

Gratificante sorpresa la aventura de este guacamayo azul de nombre Blu, aunque su bautismo no haya sido bendecido por la diosa originalidad. Y es que la losa de pertenecer al clan: "de los creadores", en este caso Ice Age, como marca registrada a la hora de vender películas, no pesa en el fardo de esta gloriosa oda al cromatismo saturado y la vitalidad brasileña, digna del cliché más paródico pero tan natural como la tierra que vio nacer al director de la cinta, Carlos Saldanha.

El enamoramiento que ésta transpira por su referente, la ciudad de Rio, es tan sincero que permite el lujo de mitificar lugares tan comunes como un clímax en medio del más famoso carnaval del mundo. Universo cuya reina es Perla, la única posible compañera de Blu, la única de su misma especie. Dos hermosas aves diferentes pero condenadas a entenderse en la pantalla.

Y en su discurso natural, ese vaivén de situaciones que superan la compostura de un pájaro acostumbrado a lo doméstico, a columpiarse o hacer una carantoña para ganar una pipa, está la maravilla de Rio. Más allá de su efectiva trama contra el tráfico de animales, sensibilizadora de endebles mentes con un sugestivo sentimiento de culpabilidad, Rio se plantea como una rom com de manual que transcurre paralela a un objetivo no pronunciado pero tan evidente como el de Dumbo: volar.

Quizá demasiados secundarios de gusto por el karaoke y pocos perros bobos con ganas de travestirse que no empañan el apogeo cinematográfico vertido sobre una de las ciudades más grandes del mundo. En la que se esconde su mayor icono para ser mostrado en la secuencia precisa, un Cristo redentor tan potente visualmente como magnánimo en su posición de poder, las alturas, aquellas que Blu debe alcanzar para conquistar a Perla, su inevitable amor. Como amor e inevitable siente todo cineasta por la tierra que le vio crecer, queda demostrado.

NOTA FINAL: 7/10

martes, 26 de abril de 2011

Gnomeo y Julieta (**)

GNOMEO & JULIET. Dirección: Kelly Asbury. Intérpretes (voces): James McAvoy, Emily Blunt, Michael Caine, Matt Lucas, Maggie Smith, Jason Statham. Guión: Andy Riley, Kevin Cecil, Mark Burton, Kathy Greenberg y Kelly Asbury, basada en la novela de William Shakespeare. Música: James Newton Howard y Chris Bacon, con canciones de Elton John. Nac.: Reino Unido, USA. Año: 2011. Duración: 86 min. ANIMACIÓN.

Gran referente cinematográfico es Shakespeare. Literato extasiado de conflicto, amante de tragedia popular, gratificante en la temática de su obra (por contemplar en ella, los grandes enigmas humanos). Enésima vez que Romeo y Julieta, los dos amantes de Verona, se lleva a la gran pantalla. Los enanitos de jardín tienen la culpa, por echársela a alguien. Y es que hay que tener siempre en cartelera películas familiares que dejen buena recaudación. Bailando al son de la historia narrada por William Shakespeare (que se reserva un pequeño papel), dos clanes de enanitos de jardín de contiguos chalets están enfrentados por ser de diferente dueño: un viejo cascarrabias Montesco y una anciana gruñona Capuleto.

Historia de amor acompasada con la discografía completa de Elton John como parte del engranaje creativo del film, certifican un nulo riesgo empresarial en la composición de esta cinta. Ganas de machacar lo correcto y eficiente, se conforman con lo que hay. Por supuesto, no se puede criticar el oficio de estos trabajadores del celuloide que, sabiendo que no inventan nada, hacen que todo ranscurra tal y como debe ser sin que parezca haber visto lo mismo una y mil veces.

Son los gags cómicos, cada vez más abundantes y mesiánicos en su función de levantar el relato, los que consiguen esa hipnosis narrativa que impide ver (o esconde bastante bien) la forma de trabajar los guiones en América, pura fórmula científica. Al puro estilo Toy Story, los enanitos de jardín tienen una vida propia que nosotros desconocemos, la cual sirve aquí para unir a dos imprevistos amantes en un romance imposible. Rodeados de los personajes que Shakespeare ideó transformados en habitantes de adosado, se desarrolla un entuerto que si no fuera por ese cortacésped venido desde el infierno poca gracia hubiera tenido.

Y es que Gnomeo y Julieta, se queda un poco lánguida para un público que no esa pueril. Demasiado facilona e ingenuamente coqueta, tras el efectismo y popularidad de esos pequeños seres que habitan los jardines de la población hortera. Unos seres, elevados a la categoría de referente cinematográfico, por el inquieto enanito que inventó Jean-Pierre Jeunet, recorriendo mundo y enviando postales por obra y gracia de Amelie Poulin. Aquel sí tenía carisma y eso que no tenía vida propia. O sí. Pregunten al señor Poulin.

NOTA FINAL: 3/10

martes, 12 de abril de 2011

Nunca me abandones (****)


NEVER LET ME GO. Dirección: Mark Romanek. Intérpretes: Carey Mulligan, Andrew Garfield, Keira Knightley, Charlotte Rampling. Guión: Alex Garland, sobre la novela de Kazuo Ishiguro. Fotografía: Adma Kimmel. Música: Rachel Portman. Nac.: Gran Bretaña. Año: 2010. Duración: 104 min. DRAMA.

Mark Romanek es un visionario. Ya lo demostró mostrándonos un desconocido Robin Williams en la notable Retratos de una obsesión, su anterior y única cinta. Nueve años después, vuelve para demostrar que, si se quiere, es más apasionante y, ficcionalmente interesante, un trío amoroso que una civilización donde se clonen humanos para morir como donantes de órganos. Y pese a la actualidad de semejante tema, lo evita para esclavizarlo a la historia de dos amantes separados por la vida (y por una tercera amante) y componer con él, un mayor dramatismo contextual.

Irresistible ese aire british pop que supura este redil de hora finita en el matadero de la supervivencia agonizante de nuestra especie, en esa incansable búsqueda de la eternidad y el triunfo sobre la muerte como primera ambición humana. Nunca me abandones (Never let me go, como título original, "Nunca me dejes marchar" en su traducción literal que, obviamente, no viene a ser lo mismo) transcurre pausada pero incorregiblemente directa hacia su desenlace. No evita la humanidad de seres a los que no se les debería permitir semejante lujo e instiga la conciencia del espectador que pasa el metraje buscando la moralidad inherente en la sociedad que plantea la cinta bajo el prisma (siempre) de las interrelaciones entre donantes que todavía tienen que "cumplir".

Gran parte del logro de la permeabilidad de Nunca me abandones es el reparto. Delicados, ingenuos, perfectamente dóciles en su irrevocable destino para el progreso de la raza humana. Sobresale Carey Mulligan, protagonista de la cinta y tercera en discordia de este trío imposible de certera caducidad, ejerciendo de altruista matriarca vocacional, plena de matices y sencillez desbordada. Keira Knightley dibuja el personaje más oscuro y corrupto y, por tanto, más denso y humano de los tres, y Andrew Garfield las acompaña como objeto de deseo dando otro paso de gigante en su prestigio como actor, ayudándose de su salto en La red social y olvidándose de ser, exclusivamente, el próximo Spiderman.

Nunca me abandones no se presenta como un cuento moralizador, aunque finalmente deba calar hondo en este sentido, si no como pura expresión de sentimiento humano, de enfrentamiento con la soledad y asunción de un trágico destino. Personajes que no deberían poder interpretar e intelectualizar emociones engalanados con una fría y bella fotografía y una banda sonora de una siempre eficiente y, en esta ocasión, muy inspirada Rachel Portman. Una película que comienza con su final, inevitable final. Una mirada a través del cristal que, de principio, no podemos comprender pero que, tras el metraje, se llena de emoción, de libertad contenida y generosidad frustrada. Porque estos clones, antes de "cumplir", ya nos han robado el corazón. Justo lo que "nosotros" necesitamos de ellos.

NOTA FINAL: 8/10

martes, 29 de marzo de 2011

Rango (****)

RANGO. Dirección: Gore Verbinski. Intérpretes (voces): Johnny Depp, Timothy Olyphant, Isla Fisher, Abigail Breslin, Bill Nighy, Alfred Molina. Guión: John Logan. Música: Hans Zimmer. Nac.: USA. Año: 2011. Duración: 102 min. ANIMACIÓN.

Los responsables de Piratas del Caribe, Gore Verbinski y Johnny Depp (los que vienen a ser su director y alma mater, respectivamente) han decidido reciclarse a la animación. Como vocación, no sé. Más como vía que recorrer para desembarcar en un producto nunca visto. Más real que nunca, tan verosímil que pierde de soslayo su propia magia, ese clasicismo resguardado en la regencia de los volúmenes imposibles y las imágenes fuera del alcance humano. Algo triste en su esencia aunque impecable en su factura técnica que debería impresionar los subalternos ojos de cualquier espectador.

Rango, lagarto de terrario con aspecto camaleónico, protagonista de este western (no tengo tan claro si parodiado u homenajeado), refleja el poco carisma de sus mayores logros: cobardía e indecisión que le hacen empático pero frío, un antihéroe de capa caída, luchando frente a sí mismo y sus melancólicos e indefinibles consecutivos fracasos. Una tradicional y repetida búsqueda de identidad heroica que no borra la variedad y multitud de referencias cinéfilas que se exponen durante el metraje. Me quedo con "La cabalgata de las valkirias" sonando en la persecución aérea cual Vietnam en Apocalypse Now.

Infinidad de matices de una luz variable y fotográficamente rica. Del crepuscular sol que se apaga en el Oeste al cenital abrasador del mediodía. Estética digital utilizada para el bien de la historia, escenarios integrados de luz característica, esencia del western y su puesta en escena. Adjuntada a la brillante iluminación se encuentra esa peste, ese contexto decrépito y hediondo llamado "Dirt" (suciedad en castellano), el pueblo donde aterriza Rango. Tan sucio en sus escenarios como en sus personajes, no exentos de colaborar en el relato (la totalidad de ellos) con roña de la más alta alcurnia. De lo más destacable ese esfuerzo por convertir Dirt en un vertedero esperando su funesta hora final como ya la han tenido todos los pueblos del medio y lejano Oeste.

Así, Rango es otro ejemplo del desarrollo tecnológico de la animación que raya ya la perfección. Pero también lo es, de esa nueva vertiente de cine de animación destinado a un público adulto. Pues cualquier niño, apenas si podrá comprender y disfrutar de la cantidad de alusiones que este pequeño lagarto está dispuesto a ofrecer. Añoranza de western, el espíritu del Oeste personificado en un psicotrópico Eastwood y Rango sediento de alma del desierto de Nevada, en un clímax poético pero magnificado en exceso. Clásica historia sobre un personaje que no encuentra su lugar en el mundo y descubre que puede ser un héroe donde ni el mismo imaginaría. Brillante por momentos, desubicada los que menos, Rango merece el crédito de quien propone algo diferente. Me gusta. Especialmente, ese monólogo inicial sobre personaje y conflicto.

NOTA FINAL: 7/10

jueves, 17 de marzo de 2011

Cisne negro (*****)

BLACK SWAN. Dirección: Darren Aronofsky. Intérpretes: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Barbara Hershey, Winona Ryder. Guión: Mark Heyman, Andres Heinz y John McLaughlin. Fotografía: Mathew Libatique. Música: Clint Mansell. Nac.: USA. Año: 2010. Duración: 108 min. THRILLER.

Hay veces, por la cantidad de películas consumidas, que uno se olvida que el cine tiene esa capacidad innata para ofrecer sensaciones que transportan a otro tiempo y espacio y, belleza, sobre todo belleza, aunque sea vertida desde inquietantes tormentos. Cine no como ocioso pasatiempo sino como eterno placer contemplativo de historias inventadas. Cisne negro ataca ese aburguesamiento cinematográfico, nutrido de mediocridades y se premia a sí misma (y al público) con una realización antológica, de ensayo clínico sobre las virtudes de la mirada de una cámara tras unos personajes.

No es que brille por la profundidad dramática de un libreto cuyo máximo logro es la metafórica dualidad entre cisne blanco y negro contra el que tiene que luchar la protagonista dentro y fuera del escenario. Pero la diligencia de Aronofsky detrás de cada plano, de cada cámara en mano, de cada aspecto visual nunca irrelevante, transmite agonía, obsesión y empatía repulsiva hacia ese bello ave en el que se convertía el patito feo, cruzando la línea de la demencia para conquistar el lado oscuro que domina el sensual cisne negro en su catarsis particular.

Métrica audiovisual, apertura de improbables horizontes mentales acompañan a Nina, en su búsqueda personal de las pulsiones que desconoce su cisne blanco. Natalie Portman ejecuta una representación visceral, conmovida por la identidad de un personaje tan obsesivo como obsesionado, tan soberbio como vulnerable en su rol de primera bailarina que desbanca a la vieja gloria de su trono, Winona Ryder (el relevo real entre las dos actrices ocurrió hace ya tiempo). Por su parte, Vincent Cassel ejerce de maestro propulsor de desquiciantes envidias entre la joven y frígida, Nina, y su indisciplinada competidora, Lily.

Así, Aronofsky, revuelve hacia dentro, justo a las entrañas de la composición y el plano milimétrico, en su lucha por demostrar que el cine es una mirada, aunque no siempre sea clara y transparente, puesta en lo que ocurre delante de nosotros. Ejerciendo de opresor visual como ya consiguió en Réquiem por un sueño o Pi y otorgándole el protagonismo, como órgano vital de la cinta, en su exposición de la paranoia infundada por un alto estrés competitivo y una madre presa del más absoluto deseo de protección. Violencia estética de encuadre más que explícita frente a la cámara, acompañada de ballet clásico y "El lago de los cisnes" de Tchaikovsky para insuflar optimismo por unos números en tanquilla inimaginables para semejante producción. Una exquisita metamorfosis de oscura y descarnada belleza.

NOTA FINAL: 10/10

sábado, 5 de marzo de 2011

Primos (***)

PRIMOS. Dirección: Daniel Sánchez Arévalo. Intérpretes: Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo, Adrián Lastra, Inma Cuesta, Antonio de la Torre, Clara Lago. Guión: Daniel Sánchez Arévalo. Fotografía: Juan Carlos Gómez. Música: Julio de la Rosa. Nac.: España. Año: 2010. Duración: 108 min. COMEDIA.

Primo, ma. (Del lat. primus). 5. Coloq. Persona incauta que se deja engañar o explotar fácilmente, según el Diccionario de la Real Academia Española. No conviene equivocarse pues la tercera película de Daniel Sánchez Arévalo no versa sobre una historia de hijos de hermanos, o sea Primos, sino de la superlativa estupidez aderezada con abundante inmadurez tan identificadora en el género masculino. Vamos, viene a contarnos que somos unos "primos", aunque algunos ya lo intuyéramos de antes.

Escalofriante indagación cómica de la personalidad viril en sus tres facetas protagonistas: la cobarde; Quim Gutiérrez ante su mejor interpretación; la chulesca, Raúl Arévalo divertido y muy alejado de su mojigato y célibe personaje en Gordos, anterior cinta de Sánchez Arévalo (su primo) y; la dependiente, Adrián Lastra, descubrimiento para el séptimo arte, encorsetado en infinidad de neuroticismos plagados de comicidad.

No deja de notarses un cierto desánimo en sus personajes femeninos, espectadores del show que, particularmente, coreografían sus respectivos amantes, cuyo clímax final es un arrítmico (aunque curiosamente acompasado) homenaje a aquellos grupos musicales prediseñados para adolescentes de hormona revuelta. Porque, en general, Primos es una vuelta a la pubertad, a la inocencia, a la ausencia de responsabilidad que carga el adulto medio. Es una escapada tan necesaria como vital que, quizás, no sea pura ficción sino elemento constructivo de regresión a una etapa y edad mucho más placentera y despreocupada.

Aún así, el compendio de neuras y desenfrenadas locuras, no deja de ser un producto dinámico aunque poco serio que pierde intensidad y arroja sombras a los momentos dubitativos y dramáticos para ofrecer luz en su vertiente de comedia (género de la película). Innecesario algún guiño que podría haber sido suprimido, sobre todo, en esa retroalimentación artística (e imagino personal) de la que goza Sánchez Arévalo con algún director de renombrado nombre, valga la redundancia. Primos es una relajación en la meteórica carrera de Sánchez Arévalo, imprevista pero efectiva, que aporta frescura e inocencia a una filmografía repleta de laberintos emocionales. Distinta e ingenua, menos intensa de lo que cabría esperar.

NOTA FINAL: 6/10

martes, 22 de febrero de 2011

Enredados (****)

TANGLED. Dirección: Nathan Greno y Byron Howard. Intérpretes (voces): Mandy Moore, Zachary Levi, Donna Murphy, Ron Perlman. Guión: Dan Fogelman sobre el cuento "Rapunzel" de los hermanos Grimm. Música: Alan Menken. Nac.: USA. Año: 2010. Duración: 101 min. ANIMACIÓN.

Ya son 50 las películas con las que Disney nos ha obsequiado. Muchas inolvidables y otras, mero pasatiempo pueril. Pero 50. Con tal número redondo, imposible de borrar en la futura historia de la compañía, la elección del germen es acertada: Rapunzel, la princesa de cabellos largos. Un oscuro y tenebroso cuento de hadas de la factoría Grimm que nos devuelve a la esencia del clásico Disney que tanto demandan los espectadores de la empresa que fundó el tío Walt.

Sincera y bien estructurada evocación del algoritmo de "princesa Disney" en la figura de Rapunzel. Ingenua, divertida, fresca, aventurera y enamoradiza. Acosada por un impedimento dramático digno de historia más sombria, los creadores de Enredados infunden luz y color, en su clausurada torre, ante el desamparo del deliberado abandono maternal y la eterna soledad. Y un solo sueño, ver la brillante nube de farolillos voladores izados al aire en nombre de la princesa antaño desaparecida en la celebración que sus padres, los reyes, realizan por su cumpleaños.

Gratificante lujo es observar la humilde y efectiva caracterización de personajes secundarios que envuelven sus tics en un halo carismático, imprescindibles en su labor de conciliar historia, canciones y aventura, aunque destaquen siempre en los gags cómicos, su función más evidente. Porque Pascal (desinhibido camaleón) y Maximus (disciplinado y monárquico corcel), no necesitan voz para ser escuchados. Así mismo, la arquetípica madrastra de cuento de hadas es siniestra, maquiavélica y egoísta en su dibujo más grotesco no exento de motivaciones altamente empáticas que soliviantan la (reciente) necesidad de entender el origen del mal en el villano de turno. Flynn Rider, el partenaire rompecorazones de la protagonista es el menos ambicioso. Pues tras ese, ladronzuelo pillo de carácter egocéntrico, sólo se intuye un astuto narcisista de profesión amante de lo ajeno pero en versión blandita.

Rapunzel ya no sólo será una literaria princesa de cuento, sino que se convierte por derecho en un importante número de la industria cinematográfica y en un referente que marcará el camino de las futuras decisiones de Disney. Capaz de aglutinar en su seno obras maestras de la animación (todos recordamos alguna que nos ha marcado la infancia) con las nuevas tecnologías capaces de entregar más "vida" al simplista, aunque no por ello menos eficaz, rostro de personajes como Sebastián, Rafiki, Genio, Baloo, Tambor o Lumiere. Aventuras familiares de precoz destino y, por supuesto, "happy end" que no desentonan con el carisma de sus antepasados pero al que le falta un cierto grado de lucidez y trascendencia para sobresalir. Quizás, esta sea la carga que arrastra un estreno Disney, las expectativas. Esperemos que a Pixar nunca le pesen los galones.

NOTA FINAL: 7/10