lunes, 11 de enero de 2010

Solomon Kane (***) (5/10)

SOLOMON KANE (Francia, Gran Bretaña, República Checa, 2009, 106 min.). Dirección: Michael J. Bassett. Intérpretes: James Purefoy, Jason Flemyng, Pete Postlethwaite, Rachel Hurd-Wood. Guión: Michael J. Bassett sobre los personajes de Robert E. Howard. Fotografía: Dan Laustsen. Música: Klaus Badelt. FANTÁSTICO.

Vuelve a llevarse al cine una de las creaciones de Robert E. Howard, padre de Conan el Bárbaro o Kull el Conquistador. En este caso, Solomon Kane, tenebroso personaje ubicado en la Inglaterra de principios del siglo XVII: suciedad, enfermedades, emigración y, sobre todo, lluvia (muy británico) y barro. Producción europea dirigida por Michael J. Bassett que se aleja del estilo fantástico norteamericano tornándose así la película en oscura, virulenta y agresiva. Será que el gusto europeo sobre este género es bastante más macabro y violento (como en todos los demás, me atrevería a decir).

Escrita y dirigida para convertirse en una trilogía, Solomon Kane se enzarza innecesariamente en mostrar el origen del personaje, derivando así en un prólogo harto largo que, aunque ayuda a entender mejor al personaje, paraliza las expectativas de ver acción fantástica hasta bien entrada la mitad de la película. Porque el fin último de estas producciones ha de ser siempre el de entretener muy por encima del de describir o moralizar pero la moda de construir personajes psicológicamente coherentes (actualmente, nadie puede hacer nada en el cine si no se justifica esa acción) y, lo que es peor, la moda de mostrar esa psicología en pantalla, convierte las películas en lentos, largos y aburridos discursos narrativos. Y es que estas son películas de acción y no hay nada que justificar o... ¿acaso James Bond necesita muchas justificaciones para defender el bien y combatir el mal?

Encabezando este reparto netamente británico está James Purefoy (Destino de caballero) que alcanza su madurez cinematográfica dando (mala)vida a este antihéroe sumido en un profundo pozo de tinieblas del que, quizás, ni actuando de buena fe pueda escapar. Y es que Solomon Kane se convierte en su primer rol importante en cine tras varios destacados papeles en televisión como el Marco Antonio de la serie Roma. Completan el reparto Jason Flemyng (Snatch: Cerdos y diamantes) casi irreconocible en su papel de malo malísimo, Pete Postlethwaite (Romeo y Julieta) de inmejorable presencia en cualquiera de sus interpretaciones y la joven Rachel Hurd-Wood, objeto de deseo en la reciente El perfume: historia de un asesino.

Así, Solomon Kane deja un buen sabor de boca. Un sabor a película de las de antes pero gratamente actualizada (respecto a los efectos especiales, la violencia y el gore que expone) y que entretiene que, seguramente, sea el mayor de los éxitos para este tipo de producciones. Sin embargo y, a sabiendas de que éste es su punto fuerte, se queda corta en su aventura real y se echa de menos un viaje más duro y prolongado del héroe hacia su destino. O sea, hubiera preferido un Solomon Kane que estuviera repartiendo leña desde el minuto cero.

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