domingo, 17 de enero de 2010

Un tipo serio (****) (8/10)

A SERIOUS MAN (USA, 2009, 104 min.). Dirección: Joel y Ethan Coen. Intérpretes: Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, Adam Arkin. Guión: Joel y Ethan Coen. Fotografía: Roger Deakins. Música: Carter Burwell. COMEDIA.

Qué maravilla ir al cine y encontrar cineastas con su propia, personal e identificativa firma en todas y cada una de sus películas. Y no cuenten muchos porque no los hay. Un tipo serio, otra perla de la factoría Coen para la delicia de sus más acérrimos seguidores (entre los que yo me incluyo). Una película que recupera su humor más negro, tan cercano al negro absoluto, que acaba transformándose en un drama díficil de digerir. Basada en la máxima de las máximas "coenianas": si algo puede salir mal, saldrá mal; pero si es posible que salga peor, no tengan ninguna duda, saldrá peor (teoría existencial tan presente en películas como Fargo o El gran Lebowski).

Alejándose del estilo de sus últimas películas, los Coen vuelven a la producción indie (vamos, con menos presupuesto), dejando a un lado a ciertas estrellas del celuloide con capricho de interpretar papeles histriónicos en personajes hinchados de esteroides (Quemar después de leer) o las películas muy del gusto académico para la repartición de premios (No es país para viejos). Con un prólogo de los de quitarse el sombrero, la comunidad hebrea planea sobre el subconsciente del espectador para aterrizar en la sociedad judía americana de los años 60, donde el profesor de física Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg) sufre las irónicas consecuencias de la Ley de Murphy a pleno rendimiento contra el hombre mediocre.

Un casting genial plagado de desconocidos (quizás para el bien de la cinta), donde se nota la mano de los Coen a la hora de caracterizar físicamente a sus personajes en son de una mayor comicidad estática. Ni siquiera han echado mano de sus actores fetiche (Steve Buscemi, Frances McDormand, John Turturro o John Goodman) para encontrar un elenco adecuado a la historia que querían contar. Michael Stuhlbarg (nominado al Globo de Oro, veremos si se lo lleva, la sombra de Daniel Day-Lewis es muy alargada), desconocido para el público europeo, imanta la negatividad de su personaje hasta niveles paranormales y conduce la película por los más peligrosos y oscuros derroteros del "American Way of Life". Sorprende la aparición como primer rabino de Simon Helberg, el Howard Wolowitz de la serie The Big Bang Theory, donde también interpreta a un judío. ¿Casualidad?, ¿incapacidad para llevar a cabo otros roles? o ¿encasillamiento facilón? (no es la única coincidencia que encuentro con respecto a la serie).

Así pues, Un tipo serio es una película hecha por y para la autorealización de los hermanos, una aproximada biografía con ganas de derrochar humor del siniestro. Un producto que no captará nuevos adeptos (como tampoco lo hizo Quemar después de leer por mucho Pitt y Clooney que saliera) pero que hará las delicias de los ya enamorados del universo de este dúo de vitalidad pesimista. Una parodia sobre lo inútil de buscar la verdad o sobre la estupidez de querer recuperar la armonía de lo común. Y es que, como cantaban Los Piratas, el equilibrio es imposible. Que se lo digan a los Coen.

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