
Emotiva, desesperante, evocadora, sugerente, desgarradora y provocativa, así es la novela homónima de Cormac McCarthy, premio Pullitzer, en la que se basa. Brillante ejercicio de uno de los escritores más carismáticos contemporáneos, autor también de No es país para viejos, que puede dejar a cualquier lector conmocionado durante semanas. Aquí el encargado de la transcripción al lenguaje cinematográfico es John Hillcoat que hace un auténtico despliegue para llevar correctamente la (especial) novela de McCarthy a la pantalla. Con el consecuente riesgo de quererla transponer demasiado fielmente; falla, pues hay obras que no pueden tener el mismo efecto literaria que fílmicamente.
Y es que The Road propone la última esperanza como destino, situada en la costa, hacia el sur. Un propicio viaje hacia el sol y el calor en un mundo muerto, ceniciento y frío, ausente de luz. Podría parecer que la película tiene carencias narrativas por los pocos sucesos que acontecen pero ésa es la base de la novela de McCarthy donde los "tiempos muertos" son más importantes que huir de la amenaza que aparezca. Un relato que se basa en la relación padre-hijo, devastadora en sus diálogos sencillos pero interminablemente profundos donde el padre representa la desconfianza y la precaución que surgen del conocimiento de la raza humana, frente a un hijo que encarna la inocencia de no conocer la verdadera maldad.
Un magnífico Viggo Mortensen (único actor de la trilogía de El Señor de los Anillos, exceptuando a Ian McKellen, que ha conseguido separarse del carisma intemporal de un personaje destinado a pasar a la Historia) que ilustra el papel de padre desde la angustia por ver cerca un final que no cumple con sus expectativas, encarnando al héroe que es por no dejarse llevar por la muerte como solución en un mundo post-apocalíptico y luchar hasta el final por un futuro. Kodi Smit-McPhee está inmejorable en uno de los papeles infantiles más complicados que se hayan escrito últimamente. Por otro lado, y perdónenme la grosería, es acojonante el parecido que tiene con su madre ficticia, Charlize Theron, que da vida a un papel poco deslumbrante para ella pero vital a la hora de entender la historia.
Así pues, The Road es el claro ejemplo de que no todas las novelas pueden ser llevadas al cine con la sensibilidad y oscura (en este caso) atracción de su predecesora literaria. Porque el aquí presente, es el caso de una extraordinaria adaptación global (aunque con trucos para crear más suspense en algunas secuencias, correcta decisión ésta también) que sólo consigue emocionar a los espectadores que entren en la sala con un bagaje emocional ya captado de la novela. Donde el resto del público se aburrirá porque el virtuosismo de la obra de McCarthy no es posible de plasmar en fotogramas. Por ello, la película es desacertada, porque mientras algunos apenas pueden contener las lágrimas; otros, pasan las dos horas jugueteando con el móvil aburridos sin capacidad de introducirse en una de esas historias que son capaces de quebrarte el corazón.


¡Muy bien! ¡Por fin una crítica acertada! Ya empezaba a pensar que tenía que buscarme otros amigos para ir al cine. ;p
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