miércoles, 3 de febrero de 2010

Sherlock Holmes (***) (4/10)

SHERLOCK HOLMES (USA, 2009, 128 min.). Dirección: Guy Ritchie. Intérpretes: Robert Downey Jr., Jude Law, Rachel McAdams, Mark Strong, Eddie Marsan. Guión: Michael Robert Johnson, Anthony Peckham, Simon Kingberg y Lionel Wigram. Fotografía: Philippe Rousselot. Música: Hans Zimmer. ACCIÓN.

Enésima saga creada en la última década (o primera del milenio, como se quiera ver), esta vez sobre la figura del archiconocido detective de Baker Street sobre el que escribió Sir Arthur Conan Doyle: Sherlock Holmes, versión actualizada a las necesidades del espectador medio globalizado occidentalmente. Dirigida por Guy Ritchie, la grandeza y decepción, caminan a partes iguales. Grandeza, porque hay pocos directores con un sello tan característico en sus películas de acción (Lock & Stock and Two Smoking Barrels o Snatch. Cerdos y diamantes) y; decepción, porque Ritchie no firma el guión de una película que bien podría haber sido escrita por él y, seguro, hubiera sido bastante más mordaz. Esperemos que, el haber roto con Madonna, no le convierta en un director de estudio y siga haciendo sus maravillosos por personales proyectos.

Encantador el tándem Robert Downey Jr. (Tropic Thunder), como el nuevo Sherlock Holmes, y Jude Law (Closer), como el inestimable acompañante Dr. Watson, donde la latencia homosexual queda presente como un chiste en un segundo plano durante la totalidad del film. Que el conflicto entre Watson y Holmes sea que el primero se va a casar y, por ello, va a abandonar al segundo en la casa que comparten, no creo que sea casualidad. Sobre todo después de los ríos de tinta que se han vertido sobre este tema entre estos dos personajes y sobre muchos otros (me vienen a la memoria Merry y Pippin de la trilogía El Señor de los Anillos). Más a mi favor, respecto a esta pseudoteoría, es el hecho de que el personaje femenino protagonista del film, Irene Adler (Rachel McAdams), pasa sin pena ni gloria esperando su oportunidad en la secuela, supongo yo.

La cinta es una película de detectives de las de toda la vida (como no podría ser de otra manera). Una intriga planteada desde conceptos paranormales (resurrecciones, desapariciones, combustiones espontáneas), con un misterioso y bien caracterizado Lord Blackwood como antagonista, donde llegados al desenlace, el genial detective ha conseguido resolver el entuerto de forma racional porque se conoce de cabo a rabo la todavía inexistente Enciclopedia Larousse actualizada del año 2000. No es que esto sea ningún truco que lo es, es que hace al espectador poco o nada partícipe de la investigación criminal, ausentándolo de la película prácticamente hasta su clímax final.

Así, Sherlock Holmes se convierte en otra de las infinitas sagas que no cambian la historia del cine aunque sí alcanzan altas cifras en taquilla (cosa no desestimable pues hay otras que fracasan estrepitosamente), y que será recordada como la película que le dio un Globo de Oro a un gran actor como Robert Downey Jr., aunque ésta no sea su mejor interpretación. Quizás se vea excesivamente programada desde el guión su alta excentricidad y numerosidad en tics carismáticamente prediseñados, muy del estilo del mejor Johnny Depp improvisando a su ya inolvidable Jack Sparrow de Piratas del Caribe. El que aquí se cita cambia rastas y perilla por pipa y bombín.

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