He aquí la película seleccionada para pasar a la Historia del cine como la ganadora del Oscar a Mejor Película del año 2009. Ciertamente, no pasará a la Historia por este hecho sino por haber sido premiada, por primera vez, una mujer a mejor dirección. Kathryn Bigelow (Le llaman Bhodi, El peso del agua), presenta un delicado ejercicio estilístico y de composición muy alejado de lo que podría considerarse una película al uso, haciendo un espléndido trabajo de puesta en escena con Bagdag y el desierto iraquí como telón de fondo.No sólo eso, En tierra hostil busca en las raíces de las necesidades humanas más profundas y, a la vez, más concretas para posicionarse dentro de una guerra, en este caso, la de Irak, donde el protagonista no es el héroe formal que la sociedad busca para la batalla por la libertad y la democracia (esto es lo que venden los USA, no lo que digo yo). Simplemente, se trata de un yonqui de la adrenalina dispuesto a todo por no dejar que su vida se consuma en su verdadero infierno: su hogar, el tierno y tristemente apacible hogar. Dicho esto y con la excusa de un artificiero como antihéroe, la película se desarrolla en un clima de suspense continuo donde los nexos narrativos brillan por su ausencia haciendo imposible percibir la evolución dramática en los personajes.
Jeremy Renner (28 semanas después), protagonista de la cinta, demanda una mayor atención en el ámbito hollywoodiense gracias a un papel que, parece ser, le viene al pelo (veremos si es capaz de sorprender en otros registros). Completan el reparto no muchos secundarios (toda la trama se basa en tres personajes) que también bordan la acción y que no deslucen unos diálogos perfectamente construidos para crear la sensación de realidad de una unidad en servicio durante la guerra. Mención especial para el siempre asombroso Guy Pearce, ahora muy ducho en pequeños papelitos de corte testimonial.
Así pues, En tierra hostil es la consumación de una extraordinaria cineasta como Kathryn Bigelow pero no consigue traspasar los muros de su propia creación, donde se intenta romper de forma sistemática con las convenciones del clasicismo de Hollywood (y del mundo entero) en una historia sin el famoso "planteamiento, nudo y desenlace" que ya Aristóteles proclamaba. Sin embargo, se trata de un brillante ejercicio de suspense narrativo que te mantiene inquieto y agitado en la butaca (el contexto bélico de Irak con demasiados "enemigos invisibles" ayuda). Sin querer desmerecer esta producción, En tierra hostil se convierte en el chivo expiatorio elegido por los académicos de Hollywood para no premiar descaradamente a Avatar (supongo que es un desprestigio y por eso no lo hacen) para que se siga construyendo ese estereotipo mental en el que público y académicos nunca están de acuerdo. Una completa farsa, pues, sin duda, la gran perjudicada de este año y merecedora de un mayor reconocimiento es Up. Espero que algún día, empiecen a contar con estas películas de verdad (me refiero a las de animación, las que casi siempre consiguen aunar crítica y público).

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