Nuevo producto "marca Clooney", es decir, izquierdismo maquillado tontamente. Grant Heslov (guionista de Buenas noches y buena suerte), su colaborador particular (abran San Google y descubrirán a un famoso secundario de toda la vida), dirige la película para asegurarse una posición en el mercado neo progresista y provocador. Nada más lejos de la realidad, que una película boba, con tres chistes más efectistas que graciosos, difíciles de unir aunque con cuidados personajes funambulistas del absurdo.Ineficaz intento de estilo en una endeble sátira de las funciones de un ejército ultra agresivo como el americano, acercándose a una postura hippie setentera paranormal post-vietnamita que ni la misma película entiende, perdiendo mucha fuerza por una inestable estructura y por parecer un congreso de clases magistrales impartido por varios de los mejores actores de las últimas décadas. Por lo menos, queda amenizada la hora y media por una banda sonora muy rockera (More than a feeling de Boston o Alright de Supergrass).
Lo más destacable es, sin duda, el reparto, porque a McGregor, Clooney, Spacey y Bridges, no se les ve todos los días juntos. Cuatro actores vinculados al proyecto por su connotación sociopolítica (excesivamente blandita en su resultado) y claramente influenciados por la impresión de tener en sus manos unos controvertidos y supuestamente inflamables personajes. Ewan McGregor es el peor parado, al ser él, protagonista de un discurso que no tiene ningún sentido mayor que el de conectar situaciones excéntricas, para la risa de la platea (o el aburrimiento general). George Clooney (o más bien, Lyn Cassady, su personaje) engulle a McGregor en su particular road movie por el desierto de Irak. Por su parte, Jeff Bridges no arriesga nada en su papel de oficial hippie encargado del Ejército de la Nueva Tierra, la psicológica división pacifista de la Armada (o sea, un edulcorado de su "Nota" de El Gran Lebowski) y no dejo de preguntarme el por qué de la escasa relevancia dramática que se le ha dado a Kevin Spacey siendo el "malo" de la película (y siendo Kevin Spacey, claro).
Así pues, el consiguiente ensayo de Clooney y Heslov por volver a demostrar su ideología a toda costa, se transforma en una insípida colección de acontecimientos indefinidamente reales que tienen como marco la crítica antibelicista. Pero esto se lee muy entre líneas porque podría deducirse perfectamente que se trata de una patochada entre colegas para matar el rato. Y es que Los hombres que miraban fijamente a las cabras es una burda y fallida aproximación al estilo de los hermanos Coen. Remarcable la ligera emoción que puede causar la secuencia final de Clooney y las cabras pero, aburridas, las constantes comparaciones "graciosas" con el universo Star Wars. Que no le pisen el terreno a Kevin Smith, pues su Jay y Bob el Silencioso (Mall Rats, Clerks, Jay y Bob el Silencioso contraatacan, etc.), mirar a las cabras no sé cómo lo harán, pero eso se les da de maravilla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario