Remake de la homónima película dirigida por Desmond Davis en 1981. Ochentera donde las haya, el que aquí escribe no consigue recordar con exactitud el argumento pero sí deambula por su ineficaz memoria el pasaje de Perseo arrancando la cabeza de Medusa. Esta vez es el francés Louis Leterrier (El increíble Hulk), el encargado de llevar a la gran pantalla la epopeya de Perseo, hijo de Zeus, quien tiene que alcanzar su venganza contra Hades, el dios del inframundo, por haber matado a su familia adoptiva.No sin antes recalcar la espectacularidad de la cinta (con un limitado presupuesto), Furia de titanes está destinada a caminar por el limbo de las películas épicas de aventuras. Ni se desmarca ni se hunde frente a todas las demás del género (un género, por lo general, muy del gusto del espectador). Pues lo ramplón de sus personajes planos, encorsetados y triviales mata el misticismo de la mitología, haciendo incomprensible la verdadera identidad de las historias clásicas que siempre van teñidas de un claro ejemplo moralizador para el pueblo.
El chico de moda de Hollywood, Sam Worthington, la persona más vista en el planeta en 2010 tras su Avatar, pasea sin pena ni gloria (otra vez) dentro del cuerpo de Perseo, sin poder darle una vitalidad más real por culpa de un guión más divertido que preocupado por el conflicto interno de sus personajes. Mientras, en un Olimpo ideado por Alaska, Liam Neeson y Ralph Fiennes, como Zeus y Hades respectivamente, se lo pasan bomba ejerciendo de divinidades relucientemente enfrentadas (lo de Fiennes con los papeles de villano es paranoia tras interpretar a Lord Voldemort). A destacar entre todos a Mads Mikkelsen como Draco, general del ejército de Argos, cuya sobriedad interpretativa es de lo más acertado de la cinta, y es que la figura del "maestro" siempre tiene un carácter especial en este género (Obi-Wan Kenobi, Gandalf, etc.).
Así que, más allá de alacranes de exageradas dimensiones, mujeres encantadas con cabellos de serpiente, monstruos ancestrales surgidos del océano o caballos alados, Furia de titanes crispa a todo aquel que no sólo vaya a engullir refresco y palomitas. Concebida como taquillazo, es generoso el esfuerzo por no escapar demasiado de su "cutre" predecesora gamberro-aventurera, aunque habilitando los efectos al siglo XXI. Total, un blockbuster plagado de testosterona, adrenalina, músculo y espada, sin ninguna vergüenza en reconocerlo y encantado de haberse conocido, que hará las delicias de todos aquellos aficionados a la acción con tintes fantásticos y despertará lejanas imágenes en el subconsciente de los que disfrutaron (o sufrieron) con su antigua versión. En este caso, no es que tiempos pasados fueran mejores, es que, sinceramente, parecían tener más espíritu.

Chache!!!! A ver si cambiamos los clasicos!!! No se suponía que los cambiarias cada semana?
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