jueves, 20 de mayo de 2010

Un ciudadano ejemplar (****) (7/10)

LAW ABIDING CITIZEN (USA, 2009, 108 min.). Dirección: F. Gary Gray. Intérpretes: Jamie Foxx, Gerald Butler, Colm Meaney, Leslie Bibb, Bruce McGill. Guión: Kurt Wimmer. Fotografía: Jonathan Sela. Música: Brian Tyler. THRILLER.

Es inusitado que dentro de las fórmulas del cine de género exista todavía un resquicio para inventar algo fresco, no de por sí redundante. Y es que el thriller es una de las estructuras más férreas sobre las que inventar. Sin embargo, F. Gary Gray (The Italian Job), más allá de un prólogo cómodo, propone una trepidante e inverosímil aventura llena (hasta arriba) de golpes de efecto, diseccionada en dos partes definidas por sus protagonistas. La primera, con Butler como padre en busca de justicia y; la segunda, con Foxx como el hombre que intenta capturarle.

Esta dicotomía moral produce un efecto desconcertante en la mente del espectador que, casi sin querer, se da cuenta de que, en realidad, no forma parte de ninguno de los dos bandos o, al revés, está de parte de ambos. Así, Un ciudadano ejemplar puede provocar un contundente disgusto por la incomodidad de no estar bien posicionado dentro de la narración (aunque, por otro lado, es de lo más excitante de la película).

Gerald Butler, el eterno Leónidas de 300, vuelve por los fueros espartanos del héroe sobrehumano, en este caso, como discípulo de Maquiavelo, transformándose de persona común a amenaza nacional. Porque, según mi punto de vista, el verdadero ciudadano ejemplar es el personaje de Jamie Foxx (Ray), maniatado por la burocracia gubernamental, más allá de sus ganas de protagonismo mediático (presentes siempre en la raza humana: reconocimiento, fama, etc.). El cara a cara de estos dos personajes, enfrentados deontológicamente, lo gana Foxx, inmerso en un rol que guarda muchos más conflictos que el de Butler, precisamente por moverse dentro del sistema.

Con todo, Un ciudadano ejemplar es el caso de que películas tensas, suspendidas y sorprendentes pueden hacerse en base a un concepto "original". Que en algunos casos será más verosímil que en otros pero a nadie le importa. Una película donde no se legitima ninguna forma de actuar con respecto a la ley (dentro o fuera de ella) pero que si presenta, sin ningún afán aleccionador, las limitaciones de un sistema lineal y fracturado como corresponde al de la justicia. Aprovechando de paso un inquebrantable (y exagerado en primeros planos) combate entre dos curiosos personajes que se convierten en héroes aunque, más allá de la historia que se cuenta, siempre fueron ciudadanos ejemplares.

lunes, 10 de mayo de 2010

El escritor (****) (7/10)

THE GHOST WRITER (Francia, Alemania, Reino Unido, 2010, 128 min.). Dirección: Roman Polanski. Intérpretes: Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Olivia Williams, Kim Cattrall, Tom Wilkinson. Guión: Robert Harris y Roman Polanski sobre el libro de Robert Harris. Fotografía: Pawel Edelman. Música: Alexandre Desplat. THRILLER.

Manteniendo un pulso con su filmografía, Roman Polanski rueda este paranoico y claustrofóbico thriller. Delicado ejercicio de sutileza del director polaco para envolver a su víctima (el protagonista y, a su vez, el espectador) en una red de la que no puede escapar, excepto por el recoveco que él mismo entrega como solución al enigma, en este caso, con un elegante fuera de campo en el último plano. Aquí se planta, ni corto ni perezoso, con una trama sobre las altas esferas políticas británicas cuyo máximo exponente es el ex primer ministro Adam Lang (o Tony Blair, las referencias son más que evidentes).

El engaño para el que es contratado el protagonista (un "negro", ente aquí conocido gracias a Ana Rosa Quintana), es decir, escribir un libro que luego firmará a ojos del mundo su cliente, Adam Lang, es comparable a la conspiración basada en mentiras que atenta contra la vida de ese escritor en la sombra si descubre las verdaderas causas de la muerte de su predecesor. Polanski transforma la casa, con una cuidadísima puesta en escena, en una jaula donde no se puede distinguir el interior del exterior y donde la intimidad se relativiza debido a esos inmensos ventanales. No puede haber secretos, aunque lo parezca.

Ewan McGregor consigue captar la esencia de este ser que patrulla inofensivo y campa a sus anchas en la residencia privada de un importante líder pasando, en demasiadas ocasiones, inadvertido; vigilando situaciones inimaginables cual voyeur invitado. Pierce Brosnan ejerce de marioneta movida para cuidar su imagen y borrar las "inquietantes" huellas de su mandato. Hacia el final, es interesante observar una leve justificación sobre la impotencia de la política (evidente si uno es capaz de empatizar con la clase política, que ya es difícil). Olivia Williams, la mujer del ex primer ministro, ejerce de poderosa matriarca moviendo los hilos en la oscuridad con buenas raciones de suspense. Y por su parte, Tom Wilkinson, en un no muy dilatado papel, demuestra la clase de quien sabe hacer un gran trabajo.

Es inevitable referenciar antiguos títulos de Polanski: El quimérico inquilino, Frenético, Chinatown... para entender a esos protagonistas engullidos por complejos universos a los que no son capaces de adaptarse. Atrapados en una realidad construida como laberinto de máscaras que les marca como única solución, la paranoia. Las autobiográficas connotaciones del cine de Polanski, hacen de éste, uno de los grandes. Pues, ya que siempre ha estado en el punto de mira, se siente incómodo frente a un mundo que, en muchas ocasiones, le ha adulado pero que, en otras tantas, le ha crucificado sin compasión. Y es que Polanski es un cineasta que se nutre de sensaciones privadas para sugerirlas intensamente en películas como El escritor que, necesariamente, le catapultan (por sincero y evocador) al Olimpo del séptimo arte. Una sutil e íntima realización de suspense con firma incluida.

viernes, 7 de mayo de 2010

Que se mueran los feos (****) (7/10)

QUE SE MUERAN LOS FEOS (España, 2010, 108 min.). Dirección: Nacho G. Velilla. Intérpretes: Javier Cámara, Carmen Machi, Juan Diego, Tristán Ulloa, Julián López. Guión: Oriol Capel, David S. Olivas, Nacho G. Velilla y Antonio Sánchez. Fotografía: David Omedes. Música: Juanjo Javierre. COMEDIA.

Que se mueran los feos no es un título a la lígera. La necesidad de la sociedad contemporánea de premiar a aquellos que comparten bellos atributos hace que el rechazo/castigo a lo que se asocia con lo desagradable visualmente sea absoluto (aunque el castigo de la muerte me parezca excesivo). Tampoco se trata de ponerse melodramático con este mundo que juzga las apariencias como verdaderos argumentos de peso, porque eso, ya lo sabíamos todos antes de entrar en la sala: escaparates, revistas, televisión, etc...

Nacho G. Velilla se pone tras las cámaras por segunda vez tras Fuera de carta para hacer un simplista cuadro rural de nuestros días aliñado con protagonistas poco agraciados físicamente. Simplista no quita que sea divertido, porque lo es. Similiar en sus virtudes y defectos a la ficción televisiva (de la que proviene Velilla), esta comedia romántica de vieja escuela consigue conectar de principio a fin con su público pues, antes o después, todos estamos condenados a sentirnos feos.

Javier Cámara (que ya fue el protagonista del primer film de Velilla) y Carmen Machi están espléndidos como pareja protagonista de película "chico conoce chica". Machi eleva esa mujer indecisa abocada a una humillación constante a un lugar dominante donde tomar sus propias decisiones; mientras que, Cámara, consigue el más difícil todavía haciéndonos creer que lo verdaderamente feo de Eliseo, su personaje (y eso que es cojo, "disimula" su calva y usa unas gafas de espanto), es su negro interior amargado por la vida. El resto de un reparto bastante coral, típico en el humor patrio, acompaña perfectamente a los protagonistas donde Julián López y su indisciplinado comportamiento, digno de un niño de 8 años, destaca por encima de los también muy correctos Juan Diego, Ingrid Rubio, María Pujalte, Tristán Ulloa... El pero (que siempre suele estar presente) lo da Hugo Silva, excesivo en todo su metraje, sobreactuado y enervante. Quizás, a veces, no pueda distinguir entre personaje y actor, pues no le tenía en tan mala estima.

Que se mueran los feos se puede calificar, por el momento, como la comedia española del año. Por características implícitas y por cifras (que nunca son desdeñables). Y es que no se puede despreciar su escasa ambición estilística / cinematográfica porque en lo que viene a ser cumplir objetivos, los cumple. Divertida, irónica, peculiar o descojonante dependiendo del espectador que hable, pero seguro que aburrida para ninguno. Una película donde la estructura de comedia romántica (Pretty Woman, por ejemplo) está presente y cuya catarsis final subyace en el clásico Eres tú de Mocedades. Canción que posee un gancho humorístico evidente (genial las segundas voces de Machi y López), por lo menos, para los menores de 30. Y es que, si las comedias están para reírse, aquí hay una que lo consigue de lleno. Enhorabuena.