He aquí la película que le ha dado el Oscar a una de las actrices más "casposas" de las últimas décadas en Hollywood. Entiendo que estas artistas tengan su cuota de pantalla en el mundo del celuloide (alguien tiene que hacer Miss Agente Especial) pero... ¿premiarlas? Me parece una temeridad. Amén de abrir una brecha que quizá no se cierre nunca. Con la de talento que hay todavía sin reconocer.The Blind Side: un sueño posible (voy a omitir cualquier comentario respecto al lamentable subtitulillo típico de España. Ups, se me ha escapado lamentable) es una película que, sin la publicidad generada por la expectación de ver a Sandra Bullock "haciéndolo bien", se hubiera distribuido en DVD o ni eso. Machacona y vacía en su contenido, aburrida en sus recovecos narrativos, la historia real de este jugador de fútbol americano recoge todos los clichés de las películas de superación personal. En este caso, con la ayuda casi divina de una mujer dispuesta a limpiar su republicana conciencia adoptando a un chico de color.
Pues eso, sólo queda celebrar la aceptable y discreta interpretación de Sandra Bullock (no ser tan excéntrica será lo que ha impresionado tanto, yo me sigo quedando con su interpretación en Crash) como una pre-menopáusica en busca de un objetivo vital que satisfaga su acomodada vida. Y es que Leigh Anne Tuohy, su rol, parece tan bondadosa como estiradas el resto de sus ricachonas amigas de lifting anual. Hay que reconocer el trabajo del protagonista, Quinton Aaron, ese Big Mike, cuya cara de tonto inicial rezo sea creada y no natural. Los demás están ahí porque tienen que estar: un hijo menudo con mucho morro; una adolescente tan arisca al principio como entrañable al final; y ese padre castrado por su mujer en la toma de decisiones familiares. Kathy Bates nos da la única alegría hacia el final con una sarcástica e inteligente profesora particular que, desgraciadamente, entra en escena demasiado tarde.
The Blind Side no es una atrocidad, ni una vergüenza pero sí una película estándar y aburrida. Tiene su ración de comedia y su ración de drama, un poquito de cada y a partes iguales. Johnny Lee Hancock, el director y guionista, no descubre nada sobre estas películas donde la raza humana regala al prójimo (con una inexistente generosidad) todo lo que le hace falta para ser feliz. Tan inverosímil que no parece basado en una historia real. Claro que... está basado, pero de paso se toman unas cuantas licencias para maquillar el resultado y que el espectador medio no se revele. "¡Pues que hubiera hecho un documental!", dirá algún extravagante espectador. Ya, bueno, pero no saldría Sandra Bullock y no lo vería nadie. Esperaré ansioso el remake español con Samuel Eto´o y Dolores de Cospedal de protagonistas. Seguro que me hace más gracia.

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