lunes, 20 de septiembre de 2010

Origen (*****) (9/10)

INCEPTION (Gran Bretaña, USA, 2010, 142 min.). Dirección: Christopher Nolan. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ken Watanabe, Cillian Murphy, Marion Cotillard, Ellen Page. Guión: Christopher Nolan. Fotografía: Wally Pfister. Música: Hans Zimmer. CIENCIA-FICCIÓN.

El maestro Calderón escribió: "¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son." Sin querer emular al conocido literato español, Christopher Nolan adquiere un cuasi estatus de leyenda del séptimo arte, como uno de los mejores cineastas de este nuevo (y aún corto) siglo XXI, con la estimable capacidad de mostrar el genio bajo una descarada capa de pura comercialidad.

Origen es una vuelta al principio de Nolan, a sus "orígenes", valga la redundancia. Los de descontrol mental y nuevas alternativas narrativas que le guiaron a concebir esa maravilla llamada Memento. Nolan construye en Origen un hilo narrativo profundo en el espacio imaginario del subconsciente, en lugar de dilatado y desbocado en el tiempo, como hizo en Memento. Consigue dar textura a elementos que pocos otros directores podrían siquiera tener en mente. Toda la creatividad al servicio de la composición de engendros bien montados (y bien vendidos) como este último "experimento". Floritura final incorporada que dejó un leve murmullo de inquietud digno de ser escuchado. Por lo inusitado del acontecimiento.

Podría calificarse como una verborreica y firme mezcla entre Matrix y ¡Olvídate de mí! Aunque, se acaba definiendo como una declaración de intenciones, una manifestación de la esencia de un cineasta con alma de metafísico visual, de compañero de teorías relativistas. Enmascarada tras una densidad argumental ficticia, se esconde la verdad, aquella que aparece cuando cerramos los ojos, conciliamos el sueño y dejamos volar la imaginación. Porque, increíblemente, lo que hace Nolan es enseñarnos a descubrir un mundo que todos conocemos y que, aun así, nadie nos había contado.

Que la fuerza de las imágenes oníricas es muy potente en cine, ya nos lo había demostrado Scorsese hace poco en Shutter Island (también encabezada por DiCaprio), pero con la excusa de implantar una idea en mente ajena y conseguir que ese individuo la asimile como propia, Christopher Nolan invita al espectador a bucear, investigar, reconocer y dudar del abismo de su propia mente, de lo que escapa a su consciencia, de lo que vive y siente involuntariamente durante gran parte de su vida. Porque así es, como resaltó Calderón de la Barca: "La vida es sueño". O por lo menos, casi la mitad de ella. En sentido literal. Menos mal que no existe ninguna señal que tire por tierra todos los cimientos de, lo que creemos, una verídica existencia.

NOTA FINAL: 9/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario