lunes, 13 de diciembre de 2010

Skyline (**) (2/10)

SKYLINE. Dirección: Colin Strause y Greg Strause. Intérpretes: Eric Balfour, Donald Faison, Scott Thompson, David Zayas, Brittany Daniel, Crystal Reed. Guión: Joshua Cordes y Liam O´Donnell. Fotografía: Michael Watson. Música: Matthew Margeson. Nac.: USA. Año: 2010. Duración: 90 min. CIENCIA-FICCIÓN.

Basura entretenida. Entretenida por lo infame. Alienígenas invadiendo la Tierra con una nueva estrategia de abducción lumínica. No está mal. Humanos "convertidos" al tener contacto visual con el haz de luz azul. "15 horas antes", comienza el desastre. No el de la invasión sino el de la película que nace de un flashback. Se podría intuir una especie de cinéfilo sarcasmo de personajes chupando de la teta de mamá Hollywood que predecía algo más de lo que, finalmente, hay. No lean entre líneas, no hay nada que leer.

Los hermanos Strause actúan con premeditación y alevosía a la hora de embolsarse una ingente cantidad de dinero en taquilla con esta mala cinta de extraterrestres de bajo presupuesto, como futura financiación de su próximo bochorno. Aunque tras Alien vs. Predator 2 y la aquí presente, no sé que mayor mamarrachada se les podrá ocurrir. Aceptables efectos digitales para el ínfimo presupuesto gastado (10 millones de dólares es una baratija en la industria americana).

Unos personajes cortados por el patrón del estereotipo más vulgar, con unos conflictos personales lejos de ser asumidos por el espectador en ningún momento de la película, intentan sobrevivir al ataque de alienígenas demasiadas veces repetidos formalmente. Porque son tan recolectores como los de Spielberg en La guerra de los mundos como anatómicamente parecidos a los centinelas que intentan aniquilar a los humanos que no pertenecen a Matrix. Es decir, a parte de no gastar tiempo en guión tampoco se lo han dado a los elementos artísticos. Un clan de supervivientes, grandes secundarios televisivos, que no dan la talla en este compromiso: el sargento Batista de Dexter, el doctor Chris Turk de Scrubs, el vicioso hermano de Charlie en Lost o una de Las gemelas de Sweet Valley. No es que sean actores de primera línea, la verdad.

Sí se podía haber pedido más originalidad a un guión, desencantado desde el minuto cinco en una historia que no ofrece ninguna sorpresa ni recompensa al paciente espectador que no se levanta de la sala para huir de semejante bodrio. Para más inri, el desenlace se enzarza en una temática invisible durante el resto de la narración para mayor irritación de la platea que no sabe ya qué hacer. Diálogos irrisorios entre personajes de chiste rodeados por una alucinante situación de luces azules de discoteca evitando que su cerebro sea engullido. Tan mala, inusual, sencilla a la par que imbécil que, oigan, hasta me hizo un pelín de gracia.

NOTA FINAL: 2/10

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