lunes, 26 de julio de 2010

The Blind Side (**) (2/10)

THE BLIND SIDE (USA, 2009, 123 min.). Dirección: Johnny Lee Hancock. Intérpretes: Sandra Bullock, Quinton Aaron, Tim McGraw, Kathy Bates. Guión: Johnny Lee Hancock, sobre el libro de Michael Lewis. Fotografía: Alar Kivilo. Música: Carter Burwell. DRAMA.

He aquí la película que le ha dado el Oscar a una de las actrices más "casposas" de las últimas décadas en Hollywood. Entiendo que estas artistas tengan su cuota de pantalla en el mundo del celuloide (alguien tiene que hacer Miss Agente Especial) pero... ¿premiarlas? Me parece una temeridad. Amén de abrir una brecha que quizá no se cierre nunca. Con la de talento que hay todavía sin reconocer.

The Blind Side: un sueño posible (voy a omitir cualquier comentario respecto al lamentable subtitulillo típico de España. Ups, se me ha escapado lamentable) es una película que, sin la publicidad generada por la expectación de ver a Sandra Bullock "haciéndolo bien", se hubiera distribuido en DVD o ni eso. Machacona y vacía en su contenido, aburrida en sus recovecos narrativos, la historia real de este jugador de fútbol americano recoge todos los clichés de las películas de superación personal. En este caso, con la ayuda casi divina de una mujer dispuesta a limpiar su republicana conciencia adoptando a un chico de color.

Pues eso, sólo queda celebrar la aceptable y discreta interpretación de Sandra Bullock (no ser tan excéntrica será lo que ha impresionado tanto, yo me sigo quedando con su interpretación en Crash) como una pre-menopáusica en busca de un objetivo vital que satisfaga su acomodada vida. Y es que Leigh Anne Tuohy, su rol, parece tan bondadosa como estiradas el resto de sus ricachonas amigas de lifting anual. Hay que reconocer el trabajo del protagonista, Quinton Aaron, ese Big Mike, cuya cara de tonto inicial rezo sea creada y no natural. Los demás están ahí porque tienen que estar: un hijo menudo con mucho morro; una adolescente tan arisca al principio como entrañable al final; y ese padre castrado por su mujer en la toma de decisiones familiares. Kathy Bates nos da la única alegría hacia el final con una sarcástica e inteligente profesora particular que, desgraciadamente, entra en escena demasiado tarde.

The Blind Side no es una atrocidad, ni una vergüenza pero sí una película estándar y aburrida. Tiene su ración de comedia y su ración de drama, un poquito de cada y a partes iguales. Johnny Lee Hancock, el director y guionista, no descubre nada sobre estas películas donde la raza humana regala al prójimo (con una inexistente generosidad) todo lo que le hace falta para ser feliz. Tan inverosímil que no parece basado en una historia real. Claro que... está basado, pero de paso se toman unas cuantas licencias para maquillar el resultado y que el espectador medio no se revele. "¡Pues que hubiera hecho un documental!", dirá algún extravagante espectador. Ya, bueno, pero no saldría Sandra Bullock y no lo vería nadie. Esperaré ansioso el remake español con Samuel Eto´o y Dolores de Cospedal de protagonistas. Seguro que me hace más gracia.

jueves, 1 de julio de 2010

Kick-Ass (****) (8/10)

KICK-ASS (USA, 2010, 117 min.). Dirección: Matthew Vaughn. Intérpretes: Aaron Johnson, Christopher Mintz-Plasse, Mark Strong, Chloë Grace Moretz. Guión: Jane Goldman y Matthew Vaughn, sobre el cómic de Mark Millar y John S. Romita Jr. Fotografía: Ben Davis. Música: John Murphy, Marius De Vries, Ilan Eshkery y Henry Jackman. ACCIÓN.

Bien nutrida ha estado la cartelera, en estos últimos años, de reconocibles aventuras de variopintos superhéroes. Pues he aquí uno diferente (¿o raro?), uno que desea serlo más por su idílica conducta defensora del bien que por sus propias características físicas: Kick-Ass. Aunque podría tratarse de la payasada pre-veraniega de Hollywood, Kick-Ass, a parte de la proximidad a lo absurdo de su protagonista, es una llamativa máquina de eficiente resultado, bien diseñada por su creador.

Y es que Matthew Vaughn, director del film, construye basándose en la finalidad común de todo superhéroe/heroína: salvar el mundo, para aplicárselo a un patético chaval cuyas únicas habilidades sólo son visibles tras la pantalla de un ordenador, manipulando en redes sociales cibernéticas y encerrado en su habitación sin contacto con la realidad (ojito con la actualdad del tema, aquí tomado a chufla). Así pues, Dave Lizewski o Kick-Ass, su torpe anque valiente alter ego, reclama lo que cualquier otro superhéroe: la paz y, por su puesto, a la chica (cuanto más popular mejor, como siempre). Esta vez con Twiter como intermediario.

Pese a contar con un reparto plagado de desconocidos, el prestigio de la película, que bien podría haber sido vapuleada por ser una auténtica chorrada (en parte, lo es), lo respaldan un peso pesado como Nicolas Cage, interpretando a Big Papi, el vengador padre disfrazado de Batman sesentero, y Mark Strong (otra vez de villano, el más malo del blog) que ejerce de implacable mafioso cuyo imperio ve peligrar por un chaval vestido con mallas apretadas de un verde rancio. Adam Johnson, el protagonista, debuta en cine reflejando una falta de cordura que enlaza con el espectador en la lástima absoluta. Lo verdaderamente llamativo es ver a esa niña malhablada de 11 años, interpretada por Chloë Grace Moretz, revolcándose en imposibles acrobacias de violentas consecuencias. No se veía nada así de salvaje y de tan corta estatura desde el Damian de La profecía. Sólo que en plan vacililla.

Así pues, Kick-Ass se apoya en el clásico esquema de película de superhéroes y se alimenta de las nuevas tecnologías para contar historias contemporáneas. Valiéndose de ellas para incrementar el interés narrativo, la película va madurando en su justa medida hasta llegar a su clímax, ese enfrentamiento final con el villano de turno. Con bazuca de por medio. Maravillosa creación de esperpéntica mezcla. Una especie de cóctel de Spider-Man añejo, aligerado con unas gotas de Tarantino y endulzado con un poquito de Kevin Smith. Un curioso (y efectista) ejercicio de barman que deja un buen sabor a cine de siglo XXI y nada de resaca.