jueves, 23 de septiembre de 2010

Salt (**) (2/10)

SALT (USA, 2010, 100 min.). Dirección: Phillip Noyce. Intérpretes: Angelina Jolie, Liev Schreiber, Chiwetel Ejiofor, Daniel Olbrychski, August Diehl. Guión: Kurt Wimmer. Fotografía: Robert Elswit. Música: James Newton Howard. ACCIÓN.

Rezaba el cartel publicitario: "¿Quién es Salt?". Pese a haberme tomado la molestia de intentar averiguarlo, sigo sin saberlo a ciencia cierta. Dudo que ella misma sea capaz de discernirlo. Los cambios de actitud respecto de la protagonista son tan impredecibles y caprichosos que podría ser cualquiera de las que se presenta en el film. El director, Phillip Noyce (El coleccionista de huesos), intenta mejorar el producto que lleva de sobrecarga un guión bastante flojo. Y es que Salt se caracteriza por ser una generosa trampa continua para sus espectadores, intentando imitar las complicadas narraciones contemporáneas para acabar siendo un conglomerado de giros narrativos, quizá sorprendentes pero, vacíos de contenido.

Relato incoherente, necesitado de estrambóticos trucos de guión para hacer fluir la historia que, en realidad, es sosa y produce una total apatía. Pese a estar de moda y ser un género relativamente satisfactorio (en un término general) para la audiencia, Salt aprovecha la coyuntura para asaltar la cartelera sin compasión y, peor, sin nada que contar. Quizá haya engañado a algún espectador con esos inesperados giros que pueden ejercer de atractivos efectos que deslumbren a algún inocente espectador. No se dejen engañar por una gran cantidad de fuego artificial y poca lógica interna.

Prominente esfuerzo de deificación a la figura de Angelina Jolie, que sale mal parada del acontecimiento. Y poco más que decir, pues el desaprovechamiento general del elenco de secundarios es alarmante y sirve como advertencia de lo nulo del proceso dramático. Una tercera secuela de Tomb Raider, sin cuchillo a la cintura ni pantalones censurablemente cortos. Diversos agentes soviéticos viven infiltrados en la cultura norteamericana esperando, en estado de latencia, su oportunidad de actuar. Hasta aquí, bien. Lo demás, continuas y poco sugerentes secuencias de acción más caracterizadas por la inoperancia de los agentes de inteligencia americanos que por su espectacularidad como secuencias de género.

Tiempo limitado de incomprensibilidad, de extrañas actitudes y toma de decisiones, de sin sentidos con motivaciones imposibles y agentes de inteligencia de corazón blandito. Además de una acérrima defensa del sistema de vida norteamericano y un rechazo a la cultura soviética digo de hace 50 años, en plena guerra fría. Salt es olvidable, no cede en su actitud de película seria cuando, en realidad, se define como una hilera de secuencias trepidantes y desengarzadas entre una trama aburrida. Desde luego, Salt es una vergüenza para el género, un género tan bien llevado a cabo en las tres películas del carismático Jason Bourne donde, por cierto, también la identidad era el núcleo principal. Menuda diferencia.

NOTA FINAL: 2/10

lunes, 20 de septiembre de 2010

Origen (*****) (9/10)

INCEPTION (Gran Bretaña, USA, 2010, 142 min.). Dirección: Christopher Nolan. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ken Watanabe, Cillian Murphy, Marion Cotillard, Ellen Page. Guión: Christopher Nolan. Fotografía: Wally Pfister. Música: Hans Zimmer. CIENCIA-FICCIÓN.

El maestro Calderón escribió: "¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son." Sin querer emular al conocido literato español, Christopher Nolan adquiere un cuasi estatus de leyenda del séptimo arte, como uno de los mejores cineastas de este nuevo (y aún corto) siglo XXI, con la estimable capacidad de mostrar el genio bajo una descarada capa de pura comercialidad.

Origen es una vuelta al principio de Nolan, a sus "orígenes", valga la redundancia. Los de descontrol mental y nuevas alternativas narrativas que le guiaron a concebir esa maravilla llamada Memento. Nolan construye en Origen un hilo narrativo profundo en el espacio imaginario del subconsciente, en lugar de dilatado y desbocado en el tiempo, como hizo en Memento. Consigue dar textura a elementos que pocos otros directores podrían siquiera tener en mente. Toda la creatividad al servicio de la composición de engendros bien montados (y bien vendidos) como este último "experimento". Floritura final incorporada que dejó un leve murmullo de inquietud digno de ser escuchado. Por lo inusitado del acontecimiento.

Podría calificarse como una verborreica y firme mezcla entre Matrix y ¡Olvídate de mí! Aunque, se acaba definiendo como una declaración de intenciones, una manifestación de la esencia de un cineasta con alma de metafísico visual, de compañero de teorías relativistas. Enmascarada tras una densidad argumental ficticia, se esconde la verdad, aquella que aparece cuando cerramos los ojos, conciliamos el sueño y dejamos volar la imaginación. Porque, increíblemente, lo que hace Nolan es enseñarnos a descubrir un mundo que todos conocemos y que, aun así, nadie nos había contado.

Que la fuerza de las imágenes oníricas es muy potente en cine, ya nos lo había demostrado Scorsese hace poco en Shutter Island (también encabezada por DiCaprio), pero con la excusa de implantar una idea en mente ajena y conseguir que ese individuo la asimile como propia, Christopher Nolan invita al espectador a bucear, investigar, reconocer y dudar del abismo de su propia mente, de lo que escapa a su consciencia, de lo que vive y siente involuntariamente durante gran parte de su vida. Porque así es, como resaltó Calderón de la Barca: "La vida es sueño". O por lo menos, casi la mitad de ella. En sentido literal. Menos mal que no existe ninguna señal que tire por tierra todos los cimientos de, lo que creemos, una verídica existencia.

NOTA FINAL: 9/10

lunes, 13 de septiembre de 2010

Toy Story 3 (*****) (10/10)

TOY STORY 3 (USA, 2010, 102 min.). Dirección: Lee Unkrich. Intérpretes (voces): Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Ned Beatty, Michael Keaton. Guión: Michael Arndt. Música: Randy Newman. ANIMACIÓN.

Han pasado ya 15 años desde que Buzz y Woody se colaron en los corazones de niños y no tan niños. Esta tercera entrega no ha podido ser mejor. En un soberbio homenaje a la figura de Woody (protagonista indiscutible), se le convoca a una última hazaña: mantener unidos a los juguetes de Andy, más allá de saber que él es el favorito, el elegido para acompañar a su dueño a la universidad. Consecuente propuesta, parecida a ese último capítulo de Lost, dedicado a su gran protagonista: Jack Sheppard. Generosa enfatización de ambos personajes, pese a haber sido vilipendiados (en ocasiones) por el ultramoderno Buzz Light Year o el cínico Sawyer, respectivamente. Los verdaderos héroes siempre aparecen al final.

Toy Story 3 sigue siendo calificable como película infantil pero traspasa los límites de la edad para enfocar directamente a otro púlico más difícil de convencer: el de los cinéfilos. Y es que, cualquier amante del buen cine, podrá comprobar la cantidad de sutiles detalles que ofrece, más allá del chiste y la aventura clásica, elementos identificadores del cine de animación. Referenciando cine negro, mafia, cárcel, las apologías son incontables, haciendo de la película un deleite para las mentes inquietas.

John Lasseter, poderoso líder e inconfudible fantasma en todas y cada una de las creaciones de su marca con estilo propio, delega en Lee Unkrich para proponer un ataque a los sentidos, una espeluznante travesía por el colorido mundo infantil convertido en un Vietnam de guardería, con un Jardín del Edén tan cercano como la habitación de al lado, aunque regentado y defendido de las invasiones externas por una cruel "familia". No es que el término aparezca en la cinta pero, Lotso, el dulce osito rosa abrazador es un capo en toda regla.

Excepcional ejemplo de cine con mayúsculas de los que no tienen figuras de carne y hueso (y de los que sí). Gran traca final donde no se puede explicar la emoción pero sí el llanto. Virtuoso recuerdo el que quedara en la memoria de quienes aman a estos seres de plástico, como el que aquí escribe. Y, por supuesto y como casi siempre, agradecimiento eterno, o mejor dicho, "hasta el infinito y más allá", a esa pequeño flexo juguetón que salta alegremente sobre la I de Pixar justo antes de comenzar la función. Por poner una pega (si es que se puede), no acabe de encontrarle el gustillo al evidente cortometraje previo a la maravilla.

NOTA FINAL: 10 / 10