sábado, 5 de febrero de 2011

No controles (***)

NO CONTROLES. Dirección: Borja Cobeaga. Intérpretes: Unax Ugalde, Alexandra Jiménez, Julián López, Miguel Ángel Muñoz, Secun de la Rosa. Guión: Borja Cobeaga y Diego San José. Fotografía: Aitor Mantxola. Música: Aránzazu Calleja. Nac.: España. Año: 2010. Duración: 96 min. COMEDIA.

Segunda incursión de Borja Cobeaga en el largo, implantando en la estructura de No controles, una parecida a la que tanto éxito le dio con Pagafantas. Cobeaga y Diego San José dan rienda suelta a un efectivo comicismo pasado de moda, y queda una apañada comedia romántica muy ligera aunque poco sugestiva. Menos agresiva de lo que cabría esperar pensando en Pagafantas, mucho más profunda y gris.

Y sí se puede definir No controles como comedia, innegablemente, es por el aura que rodea a Juan Carlitros (Julián López). Excentricidad, cansinismo, facilidad para el chiste malo, anclaje en los 90 y peinado indescifrable componen un personaje tan absurdo como cercano que, en el fondo, es el alma de la película y sin el cualo no existiría (o no tendría interés). Más allá de la reconquista del inútil bobalicón "Sergius" (bautizado por obra y gracia del maestro de ceremonias Juan Carlitros), interpretado por Unax Ugalde, a la encantadora Bea, su dulce, sencilla y atractiva ex novia, interpretada por Alexandra Jiménez, existe un submundo de secundarios deseosos de robar minutos a los protagonistas no por falta de talento de los primeros sino por su facilidad como personajes para la comedia.

Juan Carlitros define la aventura como la jungla de cristal del amor, sin embargo, conociendo al cuarteto de susodichos, bien podrían presumir más de ser el Equipo A de la epopeya romántica. Cual Hannibal, Murdock, Fénix y M.A., desequilibrarán la balanza del corazón de Bea sin puro ni oros colgando pero sí con irreflexivas triquiñuelas de corte insensato. Otra vez, Cobeaga elige un himno de la canción española, tras "Entre dos tierras" de Héroes del silencio en Pagafantas. Aquí, "No controles" de Mecano, colabora en la trama de manera superlativa aunque es excesivo, su utilización como título. Las malas lenguas dicen que no es la elección de Cobeaga, él prefería Retrasado. Refiriéndose al avión que no despega, claro.

Dócil, indulgente, demasiado inofensiva. Impresiona la facilidad de Cobeaga para entre la risa, activar un dramatismo entre personajes basado en la humillación del débil que, curiosamente, al igual que en Pagafantas ocurría con el memorable tío Jaime (al que no le gustaba dar consejos), no es mucho más débil o estúpido que el protagonista envenenado en pagar las culpas con el humilde personaje que le apoya incondicionalmente. Es en este punto, donde Cobeaga encuentra la trascendencia de sus historias, utilizando la comedia romántica como puro engranaje a la hora de hacer llegar a su público el mensaje correcto: la maldad del que siempre se cree mejor y no lo es. Mea culpa, también.

NOTA FINAL: 5/10

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