martes, 29 de marzo de 2011

Rango (****)

RANGO. Dirección: Gore Verbinski. Intérpretes (voces): Johnny Depp, Timothy Olyphant, Isla Fisher, Abigail Breslin, Bill Nighy, Alfred Molina. Guión: John Logan. Música: Hans Zimmer. Nac.: USA. Año: 2011. Duración: 102 min. ANIMACIÓN.

Los responsables de Piratas del Caribe, Gore Verbinski y Johnny Depp (los que vienen a ser su director y alma mater, respectivamente) han decidido reciclarse a la animación. Como vocación, no sé. Más como vía que recorrer para desembarcar en un producto nunca visto. Más real que nunca, tan verosímil que pierde de soslayo su propia magia, ese clasicismo resguardado en la regencia de los volúmenes imposibles y las imágenes fuera del alcance humano. Algo triste en su esencia aunque impecable en su factura técnica que debería impresionar los subalternos ojos de cualquier espectador.

Rango, lagarto de terrario con aspecto camaleónico, protagonista de este western (no tengo tan claro si parodiado u homenajeado), refleja el poco carisma de sus mayores logros: cobardía e indecisión que le hacen empático pero frío, un antihéroe de capa caída, luchando frente a sí mismo y sus melancólicos e indefinibles consecutivos fracasos. Una tradicional y repetida búsqueda de identidad heroica que no borra la variedad y multitud de referencias cinéfilas que se exponen durante el metraje. Me quedo con "La cabalgata de las valkirias" sonando en la persecución aérea cual Vietnam en Apocalypse Now.

Infinidad de matices de una luz variable y fotográficamente rica. Del crepuscular sol que se apaga en el Oeste al cenital abrasador del mediodía. Estética digital utilizada para el bien de la historia, escenarios integrados de luz característica, esencia del western y su puesta en escena. Adjuntada a la brillante iluminación se encuentra esa peste, ese contexto decrépito y hediondo llamado "Dirt" (suciedad en castellano), el pueblo donde aterriza Rango. Tan sucio en sus escenarios como en sus personajes, no exentos de colaborar en el relato (la totalidad de ellos) con roña de la más alta alcurnia. De lo más destacable ese esfuerzo por convertir Dirt en un vertedero esperando su funesta hora final como ya la han tenido todos los pueblos del medio y lejano Oeste.

Así, Rango es otro ejemplo del desarrollo tecnológico de la animación que raya ya la perfección. Pero también lo es, de esa nueva vertiente de cine de animación destinado a un público adulto. Pues cualquier niño, apenas si podrá comprender y disfrutar de la cantidad de alusiones que este pequeño lagarto está dispuesto a ofrecer. Añoranza de western, el espíritu del Oeste personificado en un psicotrópico Eastwood y Rango sediento de alma del desierto de Nevada, en un clímax poético pero magnificado en exceso. Clásica historia sobre un personaje que no encuentra su lugar en el mundo y descubre que puede ser un héroe donde ni el mismo imaginaría. Brillante por momentos, desubicada los que menos, Rango merece el crédito de quien propone algo diferente. Me gusta. Especialmente, ese monólogo inicial sobre personaje y conflicto.

NOTA FINAL: 7/10

jueves, 17 de marzo de 2011

Cisne negro (*****)

BLACK SWAN. Dirección: Darren Aronofsky. Intérpretes: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Barbara Hershey, Winona Ryder. Guión: Mark Heyman, Andres Heinz y John McLaughlin. Fotografía: Mathew Libatique. Música: Clint Mansell. Nac.: USA. Año: 2010. Duración: 108 min. THRILLER.

Hay veces, por la cantidad de películas consumidas, que uno se olvida que el cine tiene esa capacidad innata para ofrecer sensaciones que transportan a otro tiempo y espacio y, belleza, sobre todo belleza, aunque sea vertida desde inquietantes tormentos. Cine no como ocioso pasatiempo sino como eterno placer contemplativo de historias inventadas. Cisne negro ataca ese aburguesamiento cinematográfico, nutrido de mediocridades y se premia a sí misma (y al público) con una realización antológica, de ensayo clínico sobre las virtudes de la mirada de una cámara tras unos personajes.

No es que brille por la profundidad dramática de un libreto cuyo máximo logro es la metafórica dualidad entre cisne blanco y negro contra el que tiene que luchar la protagonista dentro y fuera del escenario. Pero la diligencia de Aronofsky detrás de cada plano, de cada cámara en mano, de cada aspecto visual nunca irrelevante, transmite agonía, obsesión y empatía repulsiva hacia ese bello ave en el que se convertía el patito feo, cruzando la línea de la demencia para conquistar el lado oscuro que domina el sensual cisne negro en su catarsis particular.

Métrica audiovisual, apertura de improbables horizontes mentales acompañan a Nina, en su búsqueda personal de las pulsiones que desconoce su cisne blanco. Natalie Portman ejecuta una representación visceral, conmovida por la identidad de un personaje tan obsesivo como obsesionado, tan soberbio como vulnerable en su rol de primera bailarina que desbanca a la vieja gloria de su trono, Winona Ryder (el relevo real entre las dos actrices ocurrió hace ya tiempo). Por su parte, Vincent Cassel ejerce de maestro propulsor de desquiciantes envidias entre la joven y frígida, Nina, y su indisciplinada competidora, Lily.

Así, Aronofsky, revuelve hacia dentro, justo a las entrañas de la composición y el plano milimétrico, en su lucha por demostrar que el cine es una mirada, aunque no siempre sea clara y transparente, puesta en lo que ocurre delante de nosotros. Ejerciendo de opresor visual como ya consiguió en Réquiem por un sueño o Pi y otorgándole el protagonismo, como órgano vital de la cinta, en su exposición de la paranoia infundada por un alto estrés competitivo y una madre presa del más absoluto deseo de protección. Violencia estética de encuadre más que explícita frente a la cámara, acompañada de ballet clásico y "El lago de los cisnes" de Tchaikovsky para insuflar optimismo por unos números en tanquilla inimaginables para semejante producción. Una exquisita metamorfosis de oscura y descarnada belleza.

NOTA FINAL: 10/10

sábado, 5 de marzo de 2011

Primos (***)

PRIMOS. Dirección: Daniel Sánchez Arévalo. Intérpretes: Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo, Adrián Lastra, Inma Cuesta, Antonio de la Torre, Clara Lago. Guión: Daniel Sánchez Arévalo. Fotografía: Juan Carlos Gómez. Música: Julio de la Rosa. Nac.: España. Año: 2010. Duración: 108 min. COMEDIA.

Primo, ma. (Del lat. primus). 5. Coloq. Persona incauta que se deja engañar o explotar fácilmente, según el Diccionario de la Real Academia Española. No conviene equivocarse pues la tercera película de Daniel Sánchez Arévalo no versa sobre una historia de hijos de hermanos, o sea Primos, sino de la superlativa estupidez aderezada con abundante inmadurez tan identificadora en el género masculino. Vamos, viene a contarnos que somos unos "primos", aunque algunos ya lo intuyéramos de antes.

Escalofriante indagación cómica de la personalidad viril en sus tres facetas protagonistas: la cobarde; Quim Gutiérrez ante su mejor interpretación; la chulesca, Raúl Arévalo divertido y muy alejado de su mojigato y célibe personaje en Gordos, anterior cinta de Sánchez Arévalo (su primo) y; la dependiente, Adrián Lastra, descubrimiento para el séptimo arte, encorsetado en infinidad de neuroticismos plagados de comicidad.

No deja de notarses un cierto desánimo en sus personajes femeninos, espectadores del show que, particularmente, coreografían sus respectivos amantes, cuyo clímax final es un arrítmico (aunque curiosamente acompasado) homenaje a aquellos grupos musicales prediseñados para adolescentes de hormona revuelta. Porque, en general, Primos es una vuelta a la pubertad, a la inocencia, a la ausencia de responsabilidad que carga el adulto medio. Es una escapada tan necesaria como vital que, quizás, no sea pura ficción sino elemento constructivo de regresión a una etapa y edad mucho más placentera y despreocupada.

Aún así, el compendio de neuras y desenfrenadas locuras, no deja de ser un producto dinámico aunque poco serio que pierde intensidad y arroja sombras a los momentos dubitativos y dramáticos para ofrecer luz en su vertiente de comedia (género de la película). Innecesario algún guiño que podría haber sido suprimido, sobre todo, en esa retroalimentación artística (e imagino personal) de la que goza Sánchez Arévalo con algún director de renombrado nombre, valga la redundancia. Primos es una relajación en la meteórica carrera de Sánchez Arévalo, imprevista pero efectiva, que aporta frescura e inocencia a una filmografía repleta de laberintos emocionales. Distinta e ingenua, menos intensa de lo que cabría esperar.

NOTA FINAL: 6/10