jueves, 17 de marzo de 2011

Cisne negro (*****)

BLACK SWAN. Dirección: Darren Aronofsky. Intérpretes: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Barbara Hershey, Winona Ryder. Guión: Mark Heyman, Andres Heinz y John McLaughlin. Fotografía: Mathew Libatique. Música: Clint Mansell. Nac.: USA. Año: 2010. Duración: 108 min. THRILLER.

Hay veces, por la cantidad de películas consumidas, que uno se olvida que el cine tiene esa capacidad innata para ofrecer sensaciones que transportan a otro tiempo y espacio y, belleza, sobre todo belleza, aunque sea vertida desde inquietantes tormentos. Cine no como ocioso pasatiempo sino como eterno placer contemplativo de historias inventadas. Cisne negro ataca ese aburguesamiento cinematográfico, nutrido de mediocridades y se premia a sí misma (y al público) con una realización antológica, de ensayo clínico sobre las virtudes de la mirada de una cámara tras unos personajes.

No es que brille por la profundidad dramática de un libreto cuyo máximo logro es la metafórica dualidad entre cisne blanco y negro contra el que tiene que luchar la protagonista dentro y fuera del escenario. Pero la diligencia de Aronofsky detrás de cada plano, de cada cámara en mano, de cada aspecto visual nunca irrelevante, transmite agonía, obsesión y empatía repulsiva hacia ese bello ave en el que se convertía el patito feo, cruzando la línea de la demencia para conquistar el lado oscuro que domina el sensual cisne negro en su catarsis particular.

Métrica audiovisual, apertura de improbables horizontes mentales acompañan a Nina, en su búsqueda personal de las pulsiones que desconoce su cisne blanco. Natalie Portman ejecuta una representación visceral, conmovida por la identidad de un personaje tan obsesivo como obsesionado, tan soberbio como vulnerable en su rol de primera bailarina que desbanca a la vieja gloria de su trono, Winona Ryder (el relevo real entre las dos actrices ocurrió hace ya tiempo). Por su parte, Vincent Cassel ejerce de maestro propulsor de desquiciantes envidias entre la joven y frígida, Nina, y su indisciplinada competidora, Lily.

Así, Aronofsky, revuelve hacia dentro, justo a las entrañas de la composición y el plano milimétrico, en su lucha por demostrar que el cine es una mirada, aunque no siempre sea clara y transparente, puesta en lo que ocurre delante de nosotros. Ejerciendo de opresor visual como ya consiguió en Réquiem por un sueño o Pi y otorgándole el protagonismo, como órgano vital de la cinta, en su exposición de la paranoia infundada por un alto estrés competitivo y una madre presa del más absoluto deseo de protección. Violencia estética de encuadre más que explícita frente a la cámara, acompañada de ballet clásico y "El lago de los cisnes" de Tchaikovsky para insuflar optimismo por unos números en tanquilla inimaginables para semejante producción. Una exquisita metamorfosis de oscura y descarnada belleza.

NOTA FINAL: 10/10

1 comentario:

  1. Este hombre no sabe hacer películas normales? En cualquier caso, si lo que quiere transmitir es angustia... no se ha ni acercado a la angustía que da ver pi o requiem por un sueño, la música está bien, pero ni se acerca a estas otras dos, asín que... no seas exagerado! Un 10? Esta película no está a la altura de up ni de coña! jajajajaja

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